- La tecnológica surcoreana Naver adquiere el 100% de Wallapop, valorando la compañía entre 563 y 600 millones de euros.
- El fondo 14W y otros accionistas minoritarios se oponen por desacuerdo con la valoración y procedimientos de votación.
- Naver busca impulsar la expansión europea de Wallapop, manteniendo la marca y plantilla en Barcelona.
- La operación queda pendiente de autorizaciones regulatorias y podría afrontar impugnaciones legales.
Wallapop, una de las plataformas más populares para la compraventa de artículos de segunda mano en España, vive un punto de inflexión tras confirmarse oficialmente su adquisición total por parte de la multinacional surcoreana Naver. La noticia pone fin a las especulaciones que se venían produciendo en las últimas semanas acerca del futuro de la empresa catalana, abriendo una nueva etapa marcada por la internacionalización y el aterrizaje de nuevas estrategias tecnológicas.
La operación ha sido aprobada por una amplia mayoría de los accionistas durante una junta celebrada recientemente, aunque no exenta de tensiones internas por discrepancias sobre el precio y el proceso de votación. El fondo estadounidense 14W, que ostenta cerca del 18% del capital, ha manifestado su rechazo a la compra por considerar la valoración insuficiente en relación con las últimas rondas de financiación, postura compartida con algunos otros inversores minoritarios. Sin embargo, la figura del derecho de arrastre ha obligado a los disidentes a sumarse a la decisión mayoritaria.
Naver toma el control total y sitúa a Wallapop como pilar estratégico en Europa

Naver, considerada el “Google surcoreano”, consolida su apuesta europea adquiriendo el 100% de Wallapop mediante la compra del 70,5% restante que todavía no controlaba–ya disponía de cerca del 30% a través del fondo C-Fund/Korelya Capital–. La valoración de la transacción oscila entre los 563 y los 600 millones de euros, según distintas fuentes y documentos remitidos tanto a la Bolsa de Seúl como a los accionistas, lo que supone situar el valor por debajo del alcanzado en la última ronda de financiación, cuando Wallapop fue valorada en hasta 806 millones de euros.
La suma desembolsada por Naver para hacerse con el control total ronda los 377-420 millones de euros en efectivo, dependiendo de la fuente. JP Morgan ha actuado como asesor financiero de Wallapop en la operación, considerada una de las mayores del ecosistema digital y startup del país. La adquisición todavía debe superar las habituales autorizaciones regulatorias, cuyo desenlace se espera para los próximos meses, probablemente antes del último trimestre del año.
Entre los accionistas que han respaldado la venta destacan fondos internacionales de referencia, como Insight WP Holding y Accel London Investments, que han permanecido varios años en el capital y consideran finalizado su ciclo inversor. Además, el Instituto de Crédito Oficial (ICO), poseedor del 3%, se ha abstenido, aunque fuentes financieras subrayan que su inversión cuenta con protección suficiente gracias a una cláusula de liquidation preference que garantiza la recuperación del capital.
Controversia entre socios y posible batalla judicial

La operación no ha estado exenta de polémica. El fondo 14W, liderado por Alex Zubillaga, y otros accionistas minoritarios han cuestionado el precio y el procedimiento seguido para aplicar el derecho de arrastre. Alegan que no se alcanzaron las mayorías exigidas por el pacto de socios ni se respetaron los conflictos de interés en determinadas votaciones. Además, señalan que la venta no figuraba en el orden del día de la junta, lo que podría invalidarla legalmente. Esta situación abre la puerta a impugnaciones y litigios ante los juzgados mercantiles y civiles, en cuyo caso la resolución podría demorarse e incluso replantear condiciones.
El actual CEO de Wallapop, Rob Cassedy, ha afirmado que el proceso se ha desarrollado respetando los acuerdos pactados y con máxima integridad, subrayando el apoyo recibido por la mayoría de los accionistas y la oportunidad que representa la integración en un grupo internacional como Naver.
Desde el fondo 14W, recuerdan que el precio pagado supone un descuento respecto a la valoración de las recientes rondas, y defienden que Wallapop mantiene un gran potencial para convertirse en uno de los pocos “unicornios” españoles del sector tecnológico y digital.
Impacto sobre el negocio y futuro de Wallapop bajo el paraguas asiático

Wallapop mantendrá su sede en Barcelona y continuará funcionando con su equipo directivo y plantilla actual. La empresa, fundada en 2013 por Agustín Gómez, Miguel Vicente y Gerard Olivé, seguirá operando bajo su propia marca, que cuenta con fuerte reputación y más de 19 millones de usuarios registrados en España, Italia y Portugal. Tras varios años de crecimiento y expansión, la compañía cerró 2023 con cerca de 90 millones de euros en ingresos y 30 millones en pérdidas, aunque fuentes internas apuntan a que ya en 2024 la rentabilidad ha mejorado significativamente.
Naver busca posicionar Wallapop como su plataforma estratégica para liderar el mercado europeo de compraventa C2C. La multinacional, con presencia en más de 30 países y una capitalización cercana a los 29.000 millones de euros, pretende potenciar el crecimiento internacional del marketplace catalán y aprovechar su amplia base de usuarios y conocimiento del mercado local.
La adquisición también se enmarca en la estrategia global de Naver, que en los últimos años ha invertido en plataformas similares como Poshmark en Estados Unidos y ha reforzado su presencia tecnológica en Europa con inversiones superiores a 500 millones de euros. El reto será ahora maximizar sinergias sin perder la identidad y autonomía de Wallapop, que conservará su equipo, su marca y su orientación al usuario.
Las próximas semanas serán cruciales para cerrar el proceso regulatorio y para comprobar si los focos de tensión entre accionistas derivan en litigios o en acuerdos de última hora. Todo apunta a que la entrada de Naver como accionista único permitirá a Wallapop ganar músculo financiero y tecnológico, abriendo una fase en la que la expansión internacional y la consolidación del mercado estarán en el centro del nuevo proyecto común.