- Las apps de wearables recopilan múltiples tipos de datos y algunas los usan para publicidad y analítica
- La integración de IA y nuevos sensores impulsa usos sanitarios y no invasivos con más valor clínico
- Tendencias de mercado: gafas y relojes con IA en el horizonte y modelos que priorizan la atención del usuario
- En sueño, dispositivos asequibles ofrecen resultados cercanos a opciones premium sin cuotas
Los dispositivos wearables han dejado de ser una tendencia de nicho para convertirse en un elemento cotidiano en la vida de millones de personas. En España, las previsiones indican que casi cinco millones de ciudadanos tendrán un smartwatch en la muñeca en los próximos meses, demostrando una adopción que va más allá de la moda y se integra en hábitos de salud y productividad.
Este entusiasmo conlleva preocupaciones relacionadas con la privacidad y el destino de los datos que estos dispositivos recopilan. Desde el seguimiento del sueño hasta la ubicación, pasando por identificadores publicitarios, la información que generan puede ser muy sensible. La incorporación de inteligencia artificial a estos gadgets amplía sus funciones y también las preguntas sobre su uso y protección.
Qué datos recopilan los wearables y por qué importa
Un análisis de Surfshark revela que las aplicaciones de relojes inteligentes recogen, en promedio, 11 tipos de datos diferentes por app, mientras que las de gafas alcanzan los 9 y las de anillos aproximadamente 6. Aunque algunos datos son necesarios para el funcionamiento del dispositivo, también pueden utilizarse para publicidad o compartirse con terceros.
Las prácticas varían según la aplicación: en gafas inteligentes, existen servicios que reconocen fines publicitarios, desde los que manejan una única categoría de datos, hasta otros que gestionan más de veinte tipos diferentes —como ubicación, contactos, historial de búsqueda o datos financieros—, lo que incrementa los riesgos para la privacidad. En los anillos, plataformas recopilan correos electrónicos e identificadores. En los relojes, algunas aplicaciones, como CMF Watch o CASIO WATCHES, declaran que sus usos están vinculados a seguimiento y publicidad.
Los expertos recomiendan cuestionarse por qué una app solicita ciertos permisos, ya que la integración de múltiples wearables y la presencia de IA pueden convertirlos en herramientas de vigilancia si no hay control adecuado. Los datos biométricos y otros datos muy delicados deben tratarse con especial cautela.
Es fundamental leer las políticas de privacidad para comprender quién accede a la información y con qué finalidad. Sin embargo, esa lectura puede resultar agotadora, ya que estos textos suelen ser extensos, superando a veces las 12.000 palabras, dificultando una comprensión real del consentimiento y los riesgos asociados.

IA en la muñeca y en las gafas: tendencias y anuncios
El sector avanza rápidamente hacia la integración de IA aplicada a wearables. Ejecutivos de Meta han adelantado que en su próxima conferencia presentarán importantes anuncios relacionados con IA + wearables. Se rumorea que veremos gafas con pantalla, con nombre en clave Celeste, que representan un paso intermedio hacia la realidad aumentada completa, así como propuestas de relojes o pulseras especializadas en controlar objetos virtuales y gestionar notificaciones. Para entender mejor la innovación en este campo, puedes consultar nuestro análisis sobre la última tendencia en IA para wearables en Amazon.
Mientras tanto, también se esperan renovaciones en gafas sin pantalla, con mejor cámara y mayor autonomía, en un contexto donde el ecosistema XR de Android está preparándose para su próximo lanzamiento. Aunque aún no hay anuncios oficiales, la tendencia es clara: dispositivos más contextuales y con funciones de IA cada vez más útiles y personalizadas.
Este movimiento no se limita a las gafas. En relojes, los asistentes avanzados como Google Gemini ya se integran en modelos recientes, junto con un amplio peso de sensores biométricos: ECG, SpO2, temperatura cutánea, análisis del sueño, y funciones de seguridad como detector de caídas y SOS. Todo ello aumenta su utilidad, pero también el volumen de datos personales que generan.
El sector del lujo también está innovando, como lo demuestra el SPKTRL Light Ring. Este anillo inteligente filtra notificaciones mediante códigos de luz, con un diseño de alta joyería, y emplea IA para aprender las preferencias del usuario, sin centrarse en el monitoreo de constantes vitales.

Salud, investigación y sensores de nueva generación
En el campo médico, los wearables experimentan avances gracias a la microfluídica y la IA. Investigadoras como Taleieh Rajabi destacan dispositivos capaces de analizar el sudor y biomarcadores en lágrimas para proporcionar monitorización no invasiva y en tiempo real con mayor precisión. Para profundizar en las aplicaciones de wearables en salud conectada.
Ya existen aplicaciones consolidadas: monitorización continua de glucosa en diabetes, que transmite datos al móvil, y inhaladores inteligentes que ajustan la medicación mediante sensores de respiración para optimizar el tratamiento del asma y la EPOC. La integración con las historias clínicas y la medicina personalizada es la siguiente etapa a explorar.
El poder de la analítica y el aprendizaje automático permite desarrollar modelos predictivos y calibrar sensores con mayor precisión. En el horizonte, aparecen tejidos inteligentes, implantes y nuevas plataformas con biosensores flexibles, ampliando considerablemente los casos de uso posibles.
Investigaciones recientes, apoyadas en datos de Oura y Garmin, entre otros, muestran cómo los wearables pueden detectar cambios fisiológicos tras infecciones como COVID-19, utilizando metodologías que incluyen consentimiento informado y datos despersonalizados. Estas técnicas permiten establecer ventanas de referencia que ayudan a analizar detectores como alteraciones en frecuencia cardiaca, temperatura de la piel y SpO2, sin sustituir una evaluación clínica.

Seguimiento del sueño: precisión y coste
Hasta hace poco, realizar un análisis completo del sueño podía costar entre 300 y 500 dólares, además de requerir una suscripción en algunos casos. Sin embargo, ahora existen opciones más asequibles que ofrecen resultados aceptables para la mayoría, como una correa de Amazfit que cuesta aproximadamente 99 dólares, comparable a dispositivos como Oura Ring o Whoop. Para ampliar información sobre estos dispositivos, consulta nuestro análisis de .
Estos dispositivos evalúan el sueño a partir de métricas como frecuencia cardiaca, variabilidad y movimiento, agregando algunos datos adicionales como temperatura y SpO2. Aunque no sustituyen a un diagnóstico médico, ofrecen una visión útil sobre la calidad del descanso y permiten mejorar hábitos con el tiempo.
Es importante recordar que estos productos no son dispositivos médicos. Sin embargo, proporcionan una estimación coherente que ayuda a detectar patrones y ajustar rutinas. Para quienes desean una visión integral de su salud, modelos como Oura o Whoop ofrecen mayor funcionalidad, y también existen opciones económicas sin necesidad de suscripción.

El panorama wearable continúa avanzando rápidamente, incorporando más sensores, IA y aplicaciones en salud y productividad. Para aprovechar estos beneficios, es esencial mantener un control consciente sobre los datos, revisando permisos, entendiendo las políticas y limitando lo que compartimos para proteger la privacidad.