- La actualización KB5121003 amplía el perfil LLP a más aplicaciones, acelerando la apertura de programas y juegos.
- La app del tiempo de Windows 11 consume más de 1 GB de RAM, muy por encima de la de macOS, lo que ha generado críticas.
- Microsoft promete optimizaciones para equipos con 8 GB de RAM, aunque persisten funciones heredadas que lastran el sistema.
- La estrategia de la compañía busca compensar el bajo margen de Windows con publicidad y apps preinstaladas.
Windows 11 vuelve a estar en el centro de la conversación, y no precisamente por una gran novedad visual, sino por dos frentes que afectan directamente al día a día de millones de usuarios: el rendimiento en equipos modestos y el preocupante consumo de memoria de una de sus aplicaciones más básicas. Mientras Microsoft amplía una función que acelera la apertura de programas, salen a la luz datos que evidencian un uso excesivo de recursos en la app del tiempo. Dos caras de una misma moneda que reflejan la estrategia actual de la compañía de Redmond.
La última actualización acumulativa, la KB5121003, ha traído consigo un cambio silencioso pero notable: el perfil de baja latencia (LLP) ya no se limita a menús y elementos de la interfaz, sino que ahora se aplica a casi todas las aplicaciones instaladas. Esto significa que al hacer clic en Steam, Chrome o incluso en la calculadora, el procesador salta rápidamente a su frecuencia máxima durante unos segundos, completando la carga y volviendo al reposo antes de lo habitual. Es lo que se conoce como ‘race to sleep’, una técnica que ya usaban macOS y Linux.
Más fluidez general en el sistema
Las primeras pruebas, realizadas por portales especializados como Windows Latest, confirman que la apertura de aplicaciones y juegos es ahora visiblemente más rápida, especialmente en equipos con procesadores ARM como los Snapdragon X2, donde los cambios de estado son casi instantáneos. También se nota en los chips x86 convencionales, aunque con menor contraste. El beneficio más directo se aprecia al lanzar un juego desde su launcher o al alternar entre una partida y el navegador para consultar una guía: la espera se reduce a un instante.
Uno de los aspectos más interesantes de esta tecnología es que no supone un impacto relevante en el consumo de batería ni en las temperaturas. Al tratarse de picos de frecuencia muy breves y no de un aumento sostenido, los portátiles no deberían resentirse. Las pruebas preliminares apuntan a que la autonomía apenas varía, aunque queda por ver si esta tendencia se mantiene ahora que el LLP se ha extendido a casi todas las aplicaciones del sistema.

La misma actualización incluye mejoras de fiabilidad que se notan en el día a día: el Explorador de archivos abre las listas de accesos y archivos recientes de forma más estable, el menú Inicio y la barra de tareas arrancan mejor, y el proceso de limpieza tras instalar una actualización es menos pesado para el sistema. Microsoft asegura que estas mejoras son especialmente perceptibles en equipos con 8 GB de RAM o menos, una franja que, según la última encuesta de hardware de Steam, aún ocupa alrededor del 8 % de los jugadores de PC.
La app del tiempo devora memoria RAM
Pero no todo son buenas noticias. La aplicación del tiempo de Windows 11, basada en MSN Weather, ha sido señalada por consumir más de 1 GB de memoria RAM en reposo, una cifra desproporcionada para una herramienta que simplemente muestra la previsión meteorológica. Este derroche se debe a que no es una app nativa, sino una aplicación web que se ejecuta mediante WebView2, con varios procesos Chromium asociados. Además, muestra publicidad dentro de un sistema operativo de pago, algo que no ha pasado desapercibido para los usuarios.
La comparación con macOS es inevitable: la app del tiempo de Apple, siendo también nativa y sin anuncios, consume alrededor de 140 MB, cinco veces menos que la de Windows. Esta diferencia pone de manifiesto la dependencia de Microsoft de las tecnologías web para sus aplicaciones básicas, lo que pasa factura en equipos con poca memoria. En un ordenador con 8 GB de RAM, tener la app del tiempo abierta en segundo plano supone perder una octava parte de la memoria disponible, un lujo que muchos no pueden permitirse.
Este caso es un ejemplo claro de lo que se conoce como ‘bloatware’, ese software preinstalado que no resulta imprescindible y que consume recursos sin que el usuario lo pida. Microsoft permite a los administradores eliminar en bloque estas aplicaciones en las ediciones Enterprise y Educativa, pero los usuarios domésticos tienen que lidiar con ellas una a una. La compañía incluso tiene un nombre para esta práctica: ‘Microsoft consumer experiences’, que se encarga de ir colando apps y juegos que nadie ha solicitado.
Una estrategia de negocio cuestionada
Este derroche de recursos no es un descuido, sino una consecuencia de la estrategia de Microsoft. Según el último informe fiscal, el segmento de ‘More Personal Computing’, donde se integra Windows, solo aportó el 6,8 % de los beneficios operativos, muy por detrás de los servicios en la nube y los productos de productividad. Con una caída interanual cercana al 14 % en ese bloque, la compañía busca nuevas vías para monetizar su sistema operativo, ya sea mediante publicidad o incluyendo software adicional que no siempre es bien recibido.
El propio Marcus Ash, jefe de diseño de Windows, ha reconocido que la pesadez del sistema se debe en parte a funciones heredadas y controladores que son cruciales para la compatibilidad. El Panel de Control es un ejemplo perfecto: Microsoft lleva años intentando deshacerse de él, pero mucho software de terceros sigue dependiendo de sus funciones. Cualquier cambio intempestivo podría provocar problemas graves, por lo que la compañía prefiere mantenerlo a pesar de su aspecto anticuado.
A pesar de estos desafíos, Microsoft continúa trabajando en la actualización 26H2, prevista para octubre, que se centrará en mejorar la calidad y la experiencia de uso más que en introducir cambios revolucionarios. Se espera que incluya novedades en la interfaz, como la posibilidad de mover la barra de tareas, y una mayor integración de Copilot en la búsqueda y el Explorador de archivos. La compañía también promete mejoras de optimización para que el sistema funcione mejor en PCs con 8 GB de RAM, una promesa que los usuarios llevan tiempo esperando que se cumpla.
En definitiva, Windows 11 se encuentra en un punto de inflexión. Por un lado, la ampliación del LLP y las optimizaciones para equipos con poca memoria demuestran que Microsoft escucha las quejas y trabaja para mejorar el rendimiento. Por otro, el caso de la app del tiempo evidencia que aún queda camino por recorrer en cuanto a eficiencia y respeto por los recursos del usuario. La compañía tendrá que encontrar un equilibrio entre su necesidad de monetizar el sistema y la demanda de una experiencia más limpia y ligera, especialmente en un momento en el que la memoria RAM sigue siendo un componente caro y escaso.