Windows 12: todo lo que se sabe sobre su posible llegada y el impacto que podría tener en tu PC

Última actualización: marzo 7, 2026
  • Windows 12 se perfilaría para aparecer hacia 2026 con nombre en clave Hudson Valley Next y arquitectura modular CorePC.
  • El sistema giraría en torno a la inteligencia artificial y podría exigir NPUs de al menos 40 TOPS y 16 GB de RAM para sus funciones más avanzadas.
  • Microsoft barajaría un modelo de suscripción para desbloquear características premium de IA, manteniendo una base estándar sin pago recurrente.
  • Se esperan mejoras en rendimiento, soporte ARM, juegos en PC y una mayor integración con la nube y el ecosistema Xbox.

Ilustración Windows 12

La posible llegada de Windows 12 en torno a 2026 empieza a dibujar un cambio importante en la forma en la que entendemos el sistema operativo de Microsoft. Más que una simple actualización sobre Windows 11, las filtraciones apuntan a un proyecto que coloca la inteligencia artificial en el centro y que, de paso, podría dejar fuera a una buena parte del parque de ordenadores actuales.

Fabricantes de hardware, medios especializados y distintas fuentes del sector coinciden en varios puntos clave: un sistema construido sobre una nueva base modular, una fuerte dependencia de la IA local y requisitos técnicos mucho más exigentes. Todo ello llegaría en un contexto en el que Windows 10 se acerca al final de su soporte y Windows 11 aún no ha terminado de asentarse del todo entre los usuarios.

Hudson Valley Next: el proyecto que prepara el terreno para Windows 12

En la documentación interna de Microsoft se menciona de forma recurrente un proyecto bajo el nombre en clave Hudson Valley o Hudson Valley Next, que distintos reportes identifican como la base de lo que acabaría siendo Windows 12. No hay anuncio oficial, pero sí suficientes referencias técnicas como para pensar que la próxima gran versión de Windows ya está en marcha.

La compañía habría optado por una arquitectura de nueva generación llamada CorePC, pensada para dividir el sistema en módulos bien delimitados. Esa estructura permitiría separar componentes, aislar partes críticas y adaptar cada instalación al tipo de dispositivo: desde sobremesas potentes hasta portátiles ligeros, convertibles o equipos basados en ARM.

Con este enfoque, los fabricantes podrían ofrecer equipos con versiones de Windows más ajustadas a su uso real, eliminando servicios que no aportan nada en determinados perfiles. A la vez, las actualizaciones podrían ser más pequeñas, frecuentes y menos traumáticas, al afectar solo a partes concretas del sistema y no a todo el bloque de golpe.

En paralelo, se han filtrado también ideas de cambios estéticos y de interfaz: una posible barra de tareas flotante, más protagonismo para los efectos de transparencia y un escritorio algo más limpio. No sería una revolución visual, pero sí un lavado de cara para acompañar el cambio interno.

Interfaz Windows 12

La IA como eje central: Copilot y el salto a un sistema verdaderamente agentivo

Si algo se repite en prácticamente todas las filtraciones es que Windows 12 estaría construido alrededor de la inteligencia artificial. Microsoft lleva años invirtiendo en este campo y, tras su alianza con OpenAI y la integración progresiva de Copilot en Windows 11, el siguiente paso lógico sería que la IA deje de ser un añadido para convertirse en la columna vertebral del sistema.

Los informes hablan de un sistema operativo agentivo, es decir, capaz de actuar de forma proactiva y no solo cuando el usuario se lo pide. Copilot pasaría a estar profundamente integrado en el escritorio: entendería mejor el contexto, analizaría el uso que haces del PC, sugeriría acciones, reorganizaría tareas y ayudaría a automatizar procesos cotidianos sin tener que abrir continuamente una ventana de chat.

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Ese protagonismo de la IA se notaría en múltiples frentes: búsquedas más rápidas dentro del propio equipo, resúmenes de documentos, recomendaciones en tiempo real, ajustes automáticos de energía o de gráficos para juegos e incluso propuestas para reorganizar el escritorio o el flujo de trabajo. La idea es que el sistema se adapte al usuario, y no al revés.

En el terreno del ocio digital también se esperan novedades. Se ha mencionado la posibilidad de un Gaming Copilot más avanzado, capaz de gestionar bibliotecas, recomendar configuraciones gráficas y asistir durante las partidas, por ejemplo optimizando la latencia o priorizando recursos según el juego y el hardware disponible.

Todo esto encaja con la estrategia general de Microsoft de pasar a un modelo híbrido, donde la IA funcione principalmente en local pero se apoye en la nube cuando sea necesario. Es decir, si el equipo tiene potencia suficiente, el procesamiento se hace en el propio PC; si no, ciertas tareas podrían escalarse a servidores remotos.

Requisitos más duros: NPUs de 40 TOPS y adiós a muchos PCs actuales

El gran punto de fricción está, como era de esperar, en el hardware. Diversas fuentes coinciden en que las funciones de IA avanzadas de Windows 12 se apoyarían en unidades de procesamiento neuronal (NPU) dedicadas, y no solo en la CPU o la GPU tradicionales.

Se ha llegado a hablar de que Microsoft exigiría NPUs con al menos 40 TOPS de rendimiento (billones de operaciones por segundo) para desbloquear todas las capacidades de IA del sistema. Esto situaría en el punto de mira a las gamas más recientes de procesadores tipo Intel Core Ultra o AMD Ryzen con tecnología Ryzen AI, así como a futuros chips con aceleradores neuronales integrados.

Además de esa potencia dedicada para IA, circulan otras cifras indicativas: 16 GB de memoria RAM como mínimo recomendado y un SSD de al menos 256 GB para manejar sin problemas los modelos locales y las nuevas funciones inteligentes. En la práctica, esto significaría que muchos equipos comprados hace solo unos años se quedarían sin acceso a la experiencia completa.

La situación recuerda inevitablemente al salto de Windows 10 a Windows 11, cuando la exigencia de TPM 2.0 y otros requisitos dejó a millones de ordenadores fuera de la actualización oficial. La diferencia es que ahora el motivo no sería la seguridad, sino garantizar que la IA integrada funciona con fluidez en local sin saturar el resto del sistema.

Hay quien apunta a una posible vía intermedia: dos variantes de Windows 12, una agentiva y cargada de IA con requisitos más altos, y otra más ligera, sin IA avanzada o con funciones reducidas, pensada para equipos que no cuentan con NPU o que se quedan cortos en memoria y almacenamiento.

¿Qué pasa si tu PC no cumple los requisitos de Windows 12?

Una de las grandes dudas entre usuarios y empresas es qué ocurrirá con los equipos que no lleguen a esos requisitos. A día de hoy no hay confirmación, pero los escenarios que manejan los analistas son relativamente claros.

En primer lugar, lo más probable es que Windows 12 pueda instalarse en hardware algo más modesto, pero con recortes importantes: sin varias funciones de IA, sin procesamiento local avanzado o con parte de las capacidades delegadas a la nube. Ya se habla de que determinadas características quedarían directamente desactivadas si el sistema no detecta una NPU con la potencia mínima.

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En segundo lugar, se espera que Microsoft ofrezca una herramienta similar a la que lanzó con Windows 11 para comprobar de forma rápida si el equipo está preparado. De este modo, cada usuario podría saber con antelación si su PC cumple o no con los requisitos recomendados, y valorar si compensa actualizar el hardware.

Para muchos hogares y pymes, esto plantea un escenario conocido: o bien mantenerse en Windows 11 durante varios años más, o bien apostar por renovar el ordenador cuando se quiera aprovechar todo lo que ofrezca Windows 12. En cualquier caso, la transición no será inmediata, sobre todo en Europa, donde los ciclos de renovación de PC suelen ser más largos que en otros mercados.

Por último, también se ha barajado la opción de que convivan dos líneas claras del sistema: una completa, orientada a equipos de nueva generación y a usuarios que quieren exprimir la IA, y otra más tradicional, con menos automatización y pensada para quienes prioricen estabilidad, compatibilidad y aprovechar hardware existente.

Windows como servicio, suscripciones y funciones premium de IA

Desde hace años, Microsoft defiende el concepto de Windows como servicio: en lugar de grandes saltos cada mucho tiempo, se va actualizando de forma continua con nuevas funciones, parches y mejoras. Windows 10 inauguró de lleno este modelo y Windows 11 lo ha continuado con un ritmo algo más pausado de grandes actualizaciones anuales.

En el caso de Windows 12, esta filosofía seguiría presente, pero con una capa añadida: un posible modelo de suscripción para funciones avanzadas. Fragmentos de código descubiertos en versiones de prueba hacen referencia a un “estado de suscripción”, lo que ha disparado las especulaciones sobre versiones premium del sistema.

La idea que barajan algunos analistas es relativamente sencilla: el sistema operativo base se podría usar con normalidad, pero las características de IA más potentes o especializadas quedarían tras un muro de pago mensual. Entre ellas podrían incluirse asistentes avanzados, automatizaciones complejas, herramientas profesionales o capacidades extra en entornos de empresa.

Se manejan incluso cifras aproximadas: entre 10 y 20 euros al mes para un paquete de funciones premium de IA, algo parecido a lo que ya ocurre con otros servicios de Microsoft como Microsoft 365. Para que un modelo así resulte aceptable, la clave estará en que lo esencial del sistema siga siendo plenamente utilizable sin necesidad de contratar nada adicional.

Este enfoque, de confirmarse, acercaría todavía más a Windows al modelo de plataforma en constante evolución, donde la compra de una licencia de por vida pierde protagonismo frente a servicios de valor añadido que se pagan de forma recurrente.

Soporte ARM, rendimiento y juegos: los otros frentes de Windows 12

Aunque la IA se lleve casi todos los titulares, Windows 12 también tendría en el punto de mira otros aspectos clave del ecosistema de PC. Uno de ellos es el soporte a la arquitectura ARM, que Microsoft ha ido reforzando poco a poco con Windows 11.

Las filtraciones apuntan a una apuesta más decidida por ARM en la próxima versión: mejor rendimiento, emulación más pulida mediante tecnologías como Prism y mayor número de aplicaciones adaptadas de forma nativa. Sobre el papel, esto debería traducirse en portátiles más ligeros, con mejor autonomía y capaces de aprovechar bien las NPUs integradas en muchos chips ARM recientes.

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En el terreno del juego en PC, Windows 12 reforzaría su vínculo con el ecosistema Xbox. Se mencionan mejoras en DirectStorage para reducir tiempos de carga, ajustes en la latencia para el juego en la nube y una gestión más inteligente de recursos, con la IA ajustando automáticamente las opciones gráficas según el hardware y el título.

También se espera que el modelo de servicio continúe: nuevas funciones probadas primero en el Canal Insider, donde los usuarios más avanzados sirven de banco de pruebas, y posterior despliegue gradual al resto. Uno de los retos pendientes, tal y como reconocen muchos usuarios, será mejorar la calidad y estabilidad de las actualizaciones, un punto en el que Windows 11 ha tenido más tropiezos de los deseables.

Requisitos Windows 12

Calendario probable: la ventana de 2026 y la presión del fin de Windows 10

Aunque ha habido rumores de todo tipo, los más coherentes sitúan la ventana de lanzamiento de Windows 12 hacia finales de 2026. Esta fecha encaja con varios factores que afectan directamente al mercado europeo y español.

Por un lado, Windows 10 se acerca al final de su vida útil. El soporte generalizado de seguridad termina en 2025 y, aunque existen programas de soporte extendido (ESU) hasta 2026 para determinados entornos, lo cierto es que la compañía está empujando poco a poco a los usuarios hacia Windows 11.

Por otro lado, se espera que para esas fechas las nuevas generaciones de procesadores con NPU más potentes estén ya asentadas, tanto en gama de consumo como en equipos profesionales. Eso facilitaría que el salto a un sistema centrado en IA no choque de frente con un mercado sin hardware preparado.

Distintos medios barajan incluso un posible calendario en dos fases: versiones de prueba en el programa Insider meses antes, probablemente a lo largo de 2026, y un lanzamiento público cuando el ecosistema de aplicaciones, controladores y equipos certificados esté lo bastante maduro.

En cualquier caso, Microsoft mantiene el silencio oficial. Lo único que parece claro es que la compañía no tiene prisa por abandonar Windows 11 de golpe. De hecho, parte del trabajo actual pasa por mejorar su imagen, corregir errores y ajustar el peso de la IA integrada, tras las críticas de algunos usuarios que consideran excesivo el protagonismo de estas funciones en la versión actual.

A falta de confirmaciones directas, el escenario que dibujan las filtraciones es bastante consistente: un Windows 12 que llegaría tras el ciclo de vida de Windows 10, con una base técnica renovada, más peso de ARM y de la nube, y una apuesta clara por la inteligencia artificial como gran elemento diferencial.

Si todos estos planes se confirman, el próximo Windows no será simplemente una actualización más: su enfoque en la IA local, los nuevos requisitos de hardware y la posible capa de suscripción apuntan a un cambio de etapa para el ecosistema PC, en el que la elección de equipo, la forma de pagar por el software y la relación con el propio sistema operativo serán bastante distintas a lo que muchos usuarios están acostumbrados hoy en día.

El fin del soporte a Windows 10
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